PSICOLOGÍA/ Más allá de los objetivos: el doping




Hoy en día uno de los temas que levanta más controversia en el mundo del deporte es el doping. Constantemente cuestionamos los méritos de las otras personas: “El cuerpo de esta persona no es natural, seguro que se ha pinchado”; “No puede ser que sea capaz de correr tan rápido sin haberse dopado”, y una infinidad más de frases que ponen en duda los logros que alcanzan las personas.

El doping está definido como la práctica de una o más actividades que violan el Código Mundial del Anti-Dopaje (WADA). Las prácticas más comunes son, entre otras, el uso o posesión de sustancias con el fin de mejorar el rendimiento y que el mismo Código prohíbe, des de estimulantes como la anfetamina hasta esteroides.

Lance Armstrong no longer contests doping charges

Esta práctica no sólo va en contra de la integridad del deporte, destruya la idea de “juego limpio” y no es un buen ejemplo para los jóvenes atletas, sino que, además, también tiene efectos perjudiciales sobre el organismo. Ahora bien, ¿qué lleva a una persona a doparse?

En primer lugar, la personalidad de la persona juega un papel crucial: la autoestima, la moralidad y los rasgos de perfeccionismo, entre otros. También es importante tener en cuenta los factores sistémicos, donde podemos encontrar el ambiente o la presencia de controles anti-dopaje. En el caso que no haya, existirá una mayor tendencia a llevar a cabo esta práctica. En tercer lugar, es importante tener en cuenta los factores situacionales, es decir, si es posible acceder a las substancias fácilmente y la influencia de aquellos que compiten contigo o contra ti.

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Ahora bien, la decisión de empezar a llevar a cabo esta práctica, según el “Life Cycle Model (LCM)” es el resultado de seis fases distintas:

  1. La elección. El atleta escoge su objetivo y el camino que seguirá para lograrlo.
  2. Compromiso con la meta. El atleta se compromete a trabajar para lograr sus objetivos.
  3. Ejecución. El atleta empieza a seguir las pautas de entrenamiento y el método escogido para lograr sus objetivos.
  4. Retroalimentación sobre el logro conseguido. En esta fase es donde se comprueba si el método escogido para lograr sus objetivos ha funcionado o, por el contrario, no ha sido útil.
  5. Evaluación de la meta y posibles modificaciones. En esta fase se evalúa aquello que se ha obtenido mediante el método utilizado y se decide si cambiarlo o mantenerlo.
  6. Decisión de repetir el ciclo o abandonarlo. Aquí el atleta decide si repetir el ciclo sin cambiarlo, repetirlo pero con modificaciones o abandonar totalmente.

El progreso de una fase a otra es debido a la interacción de la personalidad con los factores sistémicos y situacionales. Este hecho se puede observar, sobretodo, en la primera fase donde la motivación, la accesibilidad a las substancias y el establecimiento de objetivos influencian, en gran medida, la decisión del atleta.

Actualmente, para prevenir el dopaje se utilizan los controles y castigos para aquellos que dan positivo en el test, aun así, esta aproximación no ha demostrado ser eficaz. Así pues, se considera que deben hacerse más programas psicoeducativos enfocados a los atletas más jóvenes pues sus características de la personalidad y actitudes aún se están desarrollando.

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La premisa que siguen la mayoría de programas de prevención es que si hay información suficiente sobre los riesgos del dopaje y las consecuencias que puede tener a nivel físico, psicológico y de salud, entonces cambiará la opinión hacia estas prácticas y, consecuentemente, disminuirá el dopaje. De todos modos, los esfuerzos y las intervenciones no sólo deben hacerse a los atletas sino también a los entrenadores, a los médicos y las personas más cercanas.

Referencias Bibliográficas

Aidman, E., & Petroczi, A. (2008). Psychological drivers of doping: the life-cycle model of performance enhancement. Subst. Abuse, Tret. Prev. Policy. 3. Págs. 7.

Barkoukis, V., & Elbe, AM. (2017). The psychology of doping. Current Opinion in Psychology. 16. Págs. 67-71.

Kayser, B., Mauron, A., & Miah, A. (2007). BMC Med. Esthics. 8. Págs. 2.




Autora: Carmina Llongueras Espí @caarmiina