PSICOLOGÍA/ Las obsesiones, nuestro mayor enemigo

Las obsesiones, nuestro mayor enemigo

Mucha gente empieza dietas, vida más saludable y/o el deporte por tal de bajar peso y verse mejor a sí misma. ¡Cosa que está genial! Eso sí, hay un pero, como siempre, el pero de querer más, más y más.

Uno de los peores aliados cuando queremos bajar peso y mejorar nuestra imagen física es la obsesión por conseguir esta meta y una vez conseguida no estar conforme con ella. Ya que mucha gente acostumbra a ponerse metas a las que llega y traspasa, porque no se siente aún bien con ella misma.

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Por ello, antes de cambiar cualquier cosa de nuestro cuerpo y alimentación, y como consecuencia de nuestro estilo de vida, hay que tener muy claro que sea como sea nuestro cuerpo, tenemos que estar conforme con él y querernos tal y como somos. Cada uno tiene sus curvas, sus formas y sus huesos más o menos anchos. Esta ha de ser la primera norma para poder avanzar sin caer en el precipicio de las obsesiones.

Todos sabemos que muchas personas dicen “bueno hoy no ceno porque he comido mucho…” o “hoy comeré menos para así bajar un quilo más…” ¡¡Error Garrafal!! Nuestro cuerpo necesita energía y nuestro metabolismo necesita estar activo constantemente, así que no es aconsejable disminuir en gran cantidad el tamaño de nuestras comidas de manera drástica, ni tampoco dejar mucho tiempo entre comidas o saltarse alguna de estas.

Dos de los principales elementos que alimentan la obsesión son la báscula y el espejo. Por una banda, el hecho de pesarse cada día produce que nuestra mente esté constantemente pensando si lo que estamos comiendo nos va hacer subir un gramo más o menos. Es por eso que lo mejor es pesarse cada semana y media o dos semanas, siempre a la misma hora.

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Y sobre todo las chicas, tened en cuenta que la semana previa al periodo, la retención de líquidos puede hacer que aumentemos hasta uno o dos quilos. Por lo tanto, la báscula es nuestra amiga para controlarnos, pero nuestra enemiga si abusamos de ella.

Por otro lado, el constante miramiento en el espejo puede hacer que nos obsesionemos con diferentes partes de nuestro cuerpo que no nos gustan o, nos gustan menos o, nos gustaría tener como otra persona.

Es por eso que no hay que pasarse todo el día frente a él. Tenemos que tener presente que de la manera que nos vemos nosotros no es para nada la manera que nos ven los demás. Así que te veas como te veas en el espejo, quiérete siempre. Y si te haces criticas de aspectos que podrías mejorar, trabaja para ello, ya que la constancia y disciplina son muy importantes.

Carmina Llongueras y Esther Martín

Autora @psycfits

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