Psicología/ La obesidad y la actividad neuronal




La comida rápida o catalogada como basura suele ser la causante de que muchas personas acaben abandonando sus objetivos y dejen la dieta de lado. Actualmente, la obesidad es una epidemia mundial y, día a día, cada vez hay más gente que la sufre. Esta enfermedad no sólo tiene consecuencias a nivel social pero también a la salud: aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y diferentes tipos de cáncer.

412396133_1bac280274_m

Cuando alguien quiere perder peso el mayor foco de atención son los cambios comportamentales, es decir, modificar la dieta y aumentar la actividad física. Ahora bien, es sabido que hay muchas variables que influencian los efectos de estos cambios y la capacidad para mantener estos cambios de hábitos.

Últimamente se ha estado investigando con la posibilidad de qué haya mecanismos neurales que jueguen un papel en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad. Más concretamente, nuestro cerebro responde de manera similar a algún tipo de comida que a algunas drogas.

Diferentes estudios donde se ha comparado normopesos con personas con sobrepeso y obesidad demostró que estos últimos muestran una mayor actividad cerebral cuando se les muestra comida. Las áreas cerebrales a destacar eran aquellas relacionadas con la recompensa como el córtex orbitofrontal, las relacionadas con el refuerzo y aprendizaje como la insulina, el procesamiento emocional y memoria de trabajo, entre otras.

Entrenamiento-neural-720x490

Además, las personas con obesidad muestran también una mayor activación de las áreas relacionadas con el control motor y la coordinación motriz, en especial la coordinación boca-mano. Cuando estaban saciados, las mayores diferencias entre individuos obesos y sanos eran en las áreas de toma de decisiones, recompensa anticipada y procesamiento emocional.

Estas diferentes activaciones correlacionaban positivamente con el Índice de Masa Corporal.

Estos datos apuntan a que la actividad neuronal a los estímulos relacionados con la comida podrían ser un mecanismo adicional que contribuye a una mayor ingesta calórica y, consecuentemente, al desarrollo de la enfermedad.

Oct 01

De todos modos, estos datos no deben entenderse como una justificación de la obesidad o una excusa para no bajar de peso. Aunque pensemos que nuestra mente nos “juegue” malas pasadas siempre podemos poner en marcha diferentes estrategias para conseguir nuestros objetivos, como ya se ha comentado en otras entradas.




Referencias bibliográficas

Pursey, K., et al. (2014). Neural responses to visual food cues according to weight status: a systematic review of funcional magnetic resonance imaging studies. Frontiers in Nutrition. 1 (7).

Autora: Carmina Llongueras Espí @caarmiina