CONSEJOS/ ¿Qué sabes de las zanahorias?




Muchas verduras tienen propiedades distintas al comerlas crudas o cocinadas, así que lo ideal es variar la forma de servirlas, y alternar entre cocinadas y crudas a lo largo del día o semana.

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Encontramos un ejemplo muy bueno en la zanahoria. Esta hortaliza en rica en vitamina A (carotenoides), esta es una vitamina liposoluble que se encuentra naturalmente presente en los alimentos. Y entre otras cosas es importante para la visión normal, el sistema inmunitario y la reproducción.

Los carotenoides, aunque se encuentran ocasionalmente en aceites, como el de nuez de palma, o en alimentos animales como la yema de huevo o la leche, se localizan sobre todo en compartimentos “acuosos” de los vegetales, unidos muy fuertemente a proteínas específicas.

Esta unión, que los protege frente a la oxidación (daño por parte de factores externos como el aire, luz… etc. ) hace que apenas podamos absorber la vitamina A de la zanahoria.

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Si calentamos las zanahorias la proteína se desenvuelve de esta unión (se desnaturaliza) De esta forma, el valor como fuente de vitamina A de las zanahorias cocinadas es muy superior al de las zanahorias crudas.

Otra cuestión que comentábamos es que la vitamina A es liposoluble, es decir, es soluble en grasas, por lo que podremos aprovechar más aun esta vitamina si acompañamos las zanahorias de un poco de aceite.

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Así que ya sabéis, para que nos aporten el máximo de nutrientes las zanahorias cocinadas y con un poco de aceite (siempre de oliva virgen extra)




Autora: Cristina Blanco Dietista-Nutricionista @saludentumesa