CONSEJOS/ “La motivación, culpable de nuestros éxitos y fracasos”

La motivación en el deporte es uno de los factores más importantes para poder llegar a cumplir los objetivos deseados. Es una de las razones principales por la que comenzamos a practicar un deporte, pero también se puede convertir en la razón por la que decidimos abandonarlo.

 

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La motivación se ha definido de diversas maneras y una de ellas es la siguiente:

Una variable psicológica que mueve al individuo hacia la realización, orientación, mantenimiento y/o abandono de las actividades físicas y deportivas, y suele estar determinada por la asociación cognitiva que el sujeto hace de las diferentes situaciones, en función de una serie de factores individual, sociales, ambientales y culturales. 

En resumidas cuentas, la motivación es lo que nos hace tener ganas de alcanzar nuestros objetivos.

No todos nos motivamos de la misma manera, no sólo por la diferencia de objetivos, el nivel en el que nos encontramos o  las metas que nos planteamos, si no porque existen distintos tipos de motivación y cada uno de nosotros la alcanza de distinto modo.

La motivación se ha distinguido de muchas formas pero la clasificación que más se utiliza es la siguiente:

Motivación intrínseca: Hace referencia a la motivación desde sí mismo, es decir no depende de refuerzos externos, si no que la propia determinación y autosuperación es suficiente para satisfacerse por lo que se está haciendo.

Motivación extrínseca: Motivación a través de refuerzos externos, como por ejemplo, premios, prestigio, etc.

Debemos tener en cuenta que la motivación no es algo estático, dependiendo del punto en el que nos encontremos, ésta  puede ir cambiando. Generalmente al principio solemos tener una motivación más extrínseca, queremos hacer deporte y conseguir resultados rápidos, vernos más delgados, marcar más musculo, etc. Poco a poco esta pasa a ser intrínseca y nuestras metas pasan a ser más a largo plazo, en este caso ya no nos importa tanto ver cambios rápidos de nuestro cuerpo, nos interesa más mejorar nuestro rendimiento, superarnos a nosotros mismos, rompiendo nuestros propios récords.

Es importante que logremos esta fase de motivación intrínseca, ya que ésta es la que verdaderamente nos mantiene en aquello que queremos conseguir. Es importante no desesperar, ser paciente y llegar a los objetivos de un modo correcto para que tu cuerpo y mente vayan asimilando las nuevas rutinas.

Para los deportistas principiantes es difícil mantener una constancia. La sensación que tenemos es que nos desconcentramos y nos cansamos con mayor rapidez,  y surgen pensamientos del tipo “ya no puedo más”, “hasta aquí puedo llegar”, y nos da la sensación que alcanzar el objetivo final  es imposible, y nos va a costar mucho esfuerzo.

Este tipo de pensamientos es normal, a todos nos aparecen y nos dan ganas de tirar la toalla. Cuando algo es nuevo, no conocemos cual es nuestro límite y en el momento en que empezamos a sentir las primeras barreras creemos que ese es el máximo que podemos dar. Tenemos que ser conscientes que ese no es nuestro límite, podemos dar más y sobrepasar esas primeras barreras será lo que nos haga capaces de conocer nuestra verdadera fuerza.

frases-de-motivacionEso sí, es muy importante que estos primeros objetivos los establezca una persona que sea experta y tenga experiencia, ya que al no conocer lo que hacemos podemos marcarnos metas que sean demasiado grandes o demasiado pequeñas y esto hará que nos frustremos y tengamos una visión errónea de lo que estamos haciendo y de lo que somos capaces de hacer.

Por lo general, para evitar estos primeros pensamientos de desconcentración y sobrepasarlos con éxito, es recomendable usar recompensas externas, puesto que estas nos llegan más rápido y ayuda a mantenernos en satisfacción con lo que hacemos. A medida que nos sintamos más cómodos con lo que hacemos la motivación intrínseca ganará partido y será más determinante.

Algunas estrategias que podemos utilizar para esta primera fase son las siguientes:

-Planificar sesiones de entrenamiento variadas y entretenidas.

-Recompensar el esfuerzo y el desarrollo en la ejecución deportiva más que el resultado.

-Recompensar cada logro que se vaya alcanzando. Dentro de los objetivos establecer miniobjetivos. Por ejemplo: correr durante 40min. Cada 10 minutos marcar un miniobjetivo conseguido, de esta forma no se nos hará tan pesado alcanzar nuestra meta.

-Utilizar música para concentrarse y evitar pensamientos intrusos y hacer la sesión más divertida.

-Utilizar feedback sobre los progresos deportivos. (Haz videos sobre tus ejercicios y ver como avanzas, hazte fichas en las que apuntas cuanto tiempo tardas en hacer un ejercicio, cuanto peso levantas y así poder ver tus mejoras a lo largo del tiempo) Visualizar tus progresos ayuda a mantener la motivación, puesto que se convierte en algo tangible, perceptible, real, no solo algo mental. 

-También podemos emplear estrategias indirectas, por ejemplo, cambiar el lugar de entrenamiento, variar y ser creativo en los ejercicios, estrenar nuevos aparatos, etc.

Un factor muy importante es la diversión. Hay que divertirse para poder mantener una rutina, la diversión es un factor muy positivo que hace que nuestra mente lo asocie con algo bueno y queramos volver a tener esa sensación. Si lo que haces no te divierte busca otro tipo de deporte, pero no abandones!!

Ayuda mucho  tener un compañero del mismo nivel para poder apoyaros mutuamente, retándoos a conseguir los objetivos.

Todo esto te ayudará a pasar la barrera psicológica que hace que nos rindamos antes de lo que en realidad podemos llegar a dar. Una vez pasado esto, notarás como todo surge con menos esfuerzo. Pero recuerda que hay que ser paciente, como dijo el filósofo francés Jean Jacques Rousseau La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces”.

Recuerda que para el deporte el cuerpo es nuestro motor, la mente nuestro combustible.

Referencias:

Dosil, J. (2004). Psicología de la actividad física y del deporte. McGraw-Hill, Interamericana.

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