CONSEJOS/ Articulaciones, cuida tus rodillas ¿Cómo?

CUIDEMOS NUESTRAS RODILLAS

Todo el mundo sabe que hacer deporte es beneficioso para la salud, pero cuantas veces hemos oído eso de “sí corres tanto te vas a destrozar las rodillas”. Este post tiene el objetivo de resumir la literatura que hay al respecto para poder aclarar si el ejercicio mantiene fuerte no solo los músculos, sino también las articulaciones.




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Para ello me referiré a la rodilla por ser la segunda articulación que más dolor causa a los deportistas después del tobillo. Grosso modo, está formada por los extremos óseos del fémur y la tibia, cartílago que recubre las superficies óseas, una cápsula articular y la membrana sinovial, que recubre todas las superficies articulares y es la que genera el líquido sinovial. Además para una correcta movilización y refuerzo, hay una serie de ligamentos que estabilizan la articulación y dos meniscos que permiten una mejor congruencia de las superficies óseas. Lo más importante que debemos tener en cuenta es que el cartílago es un tejido avascular, es decir, que se nutre por difusión a partir de la membrana sinovial, no tiene vasos sanguíneos que le aporten directamente oxígeno y nutrientes, lo que repercute a la hora de repararse.

La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago que afecta a un 9% de hombres y al doble de mujeres mayores de 60 años. En la fisiopatología de esta enfermedad influyen factores no modificables, que incluyen la susceptibilidad genética mediada por polimorfismos de distintos genes y de los que no vamos a hablar (GDF5, TGF-B y DWVA son los más estudiados). Y factores modificables, de éstos, los más importantes son la obesidad y la carga mecánica que soporta la articulación; aunque por supuesto también influye la alimentación, tema que será tratado en otro post, por ser un factor muy importante e influyente.

En cuanto a la obesidad, numerosos estudios han concluido que se considera un factor de riesgo para la incidencia de esta patología y que una disminución del IMC mejora la sintomatología. Por lo tanto, como el ejercicio y la actividad física previenen la obesidad, la práctica regular de ejercicio disminuye considerablemente el riesgo de degeneración del cartílago.

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Por otro lado, lo que nos interesa saber cómo deportista, es si al practicar ejercicio estamos acortando la vida de nuestras apreciadas rodillas. La respuesta es sí y no. Por un lado, someter a nuestras articulaciones a una carga mecánica excesiva supone un estrés físico que se traduce en una alteración de las vías de regulación de los condrocitos, lo que repercute en su capacidad de reparación y regeneración celular. Hay estudios que han demostrado que una sobrecarga mecánica crónica (como la obesidad) y un aumento agudo de la tensión mecánica inducen la formación de radicales libres y el aumento de estrés oxidativo, con la consiguiente disminución de la síntesis de proteoglicanos y la disminución de la vida de los condrocitos. Por tanto, la carga mecánica excesiva de atletas sometidos a muchas horas de entrenamiento y, por ejemplo, levantadores de peso en halterofilia causa o acelera la degeneración articular. Además, como ocurre con todo, el uso excesivo supone un desgaste.

Sin embargo, el ejercicio en sí, tiene un efecto positivo en el cuidado de las articulaciones que se consigue a través de varios mecanismos. Por un lado,  el movimiento es un estímulo para que se produzca vasodilatación a nivel articular, lo que mejora su oxigenación y la llegada de nutrientes y moléculas necesarias para la regeneración del cartílago, así como una renovación del líquido sinovial. Esto es importante, ya que en condiciones normales el cartílago no se regenera, por ser una estructura avascular. Por otro lado, mediante el ejercicio de piernas, gracias a unos cuádriceps fortalecidos se evita la inestabilidad de la articulación y la hiperlaxitud de los ligamentos, así conseguimos una rodilla en la que las fuerzas de presión se reparten por igual por toda la superficie articular, evitando el desgaste de unas zonas más que de otras.




En resumen, una persona joven que no someta a sus articulaciones a un desgaste excesivo se beneficia de los efectos positivos que el deporte ejerce sobre nuestras articulaciones; además no olvidemos que la práctica regular de la actividad deportiva es la mejor arma que tenemos para luchar contra el sedentarismo y  la obesidad que son factores de riesgo no sólo de la artrosis sino de una larga lista de patrologías.

AUTORA @carolort93

Injuries - sports running knee injury on man. Male runner with pain, maybe from sprain knee. Close up of legs, muscle and knee outdoors.

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