CONSEJOS/ Almidón resistente, ¿recalentar la comida?

 


Antes de nada, empecemos repasando el concepto de microbiota intestinal, este engloba a todas las bacterias que viven en nuestro intestino en simbiosis con nosotros, es decir, cuanto mayor sea la salud de este ecosistema mejor será la nuestra, ya que influyen en nuestro eje inmune, hormonal y cerebral. Este podría ser un resumen muy muy breve de su importancia en nuestra salud.

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¿Qué necesitamos para mantener la salud de nuestra microbiota?

Fundamentalmente,

  • Probióticos: bacterias vivas, presentes de manera natural en alimentos fermentados (yogur, kéfir…)
  • Prebióticos: sustancias no digeribles que sirven de alimento a la microbiota, con el objetivo de estimular su crecimiento.

Aquí es donde entra el concepto de hoy. Cuando pensamos en almidón nos viene a la cabeza el almidón fácilmente convertible en glucosa, ideal para rellenar las reservas de glucógeno después de un entrenamiento exigente.

Pero fuera de estas situaciones concretas, el abuso de alimentos ricos en almidón no aporta beneficios para la salud, posiblemente lo contrario, y por desgracia la mayoría de la población occidental basa su alimentación en estos alimentos (harinas refinadas, arroz, pasta, patatas…)

El almidón resistente tiene un efecto diferente. Como su nombre indica, se ‘resiste’ a la digestión. Viaja por nuestro intestino relativamente intacto, hasta llegar al colon, donde servirá de alimento a nuestras bacterias (prebiótico). Producirá un efecto más saciante de la comida, y a diferencia del otro, este almidón resistente reduce los niveles de glucosa en sangre posteriores a la comida, evitando picos de glucosa y mejorando la sensibilidad a la insulina. Lo cual lo hace ideal para diabéticos.

Además, puede contribuir a disminuir la inflamación y con ello, prevenir del cáncer colorrectal (dentro de una alimentación adecuada basada en vegetales y pobre en carnes rojas y procesados cárnicos)

¿Dónde encontramos el almidón resistente? ¿Por qué recalentar nuestros platos?

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Podemos encontrar almidón resistente en el plátano verde, por ejemplo, o conseguir que el almidón de las patatas, pasta o arroz se transforme en resistente (prebiótico)

¿Cómo? cociendo estos alimentos y dejándolos enfriar posteriormente durante unas horas, podemos consumirlo entonces o recalentarlo a temperaturas moderadas. ¡Esta sería una forma más saludable de consumir estos alimentos fuera de nuestros post entrenos!




Autora: Cristina Blanco Dietista-Nutricionista @saludentumesa